La Sala Inclusiva es un dispositivo del programa Chile Crece Más, asociado a la Oficina Local de la Niñez de la Ilustre Municipalidad de Castro. Está orientada al apoyo del desarrollo infantil de niños y niñas entre 0 y 9 años que presentan distintos diagnósticos o sospecha de diagnóstico, entregando atención especializada a través de un equipo interdisciplinario.
Pamela Cárdenas, integrante del equipo profesional de la Sala Inclusiva, explicó que “para acceder a esta prestación, los niños pueden ser derivados desde el Hospital, Cesfam, jardín infantil o establecimiento educacional. También los padres pueden acercarse directamente a la Oficina Local de la Niñez de la Ilustre Municipalidad de Castro para inscribir a sus hijos, presentando el carnet de control y el informe médico correspondiente”, señaló la terapeuta ocupacional.
Detrás de cada atención existe una historia de esfuerzo, acompañamiento y avances significativos. Es el caso de Amanda Paredes, una niña de 3 años del sector rural de Pid-Pid, quien ingresó hace algunos meses a la Sala Inclusiva tras ser derivada desde la Sala TEA con diagnóstico confirmado de trastorno del espectro autista.
Cuando comenzó su proceso terapéutico, las sesiones estaban marcadas por episodios frecuentes de llanto y dificultades para participar en las actividades. Sin embargo, luego de 12 sesiones de trabajo junto al equipo profesional, los cambios son evidentes. En su última jornada, Amanda completó cada una de las dinámicas de terapia de juego con entusiasmo, seguridad y una conexión afectiva que refleja la confianza construida con sus terapeutas, a quienes llama cariñosamente “la Pame y la Javi”.
Carla Delgado, madre de Amanda, comenta que el acompañamiento recibido por Sala Inclusiva ha sido fundamental. “Amanda ha avanzado mucho. Ha desarrollado lo que es el lenguaje, la interacción social, el seguimiento de reglas y la tolerancia a la frustración. Estamos súper agradecidas de la retroalimentación que hemos recibido de parte de ellas, porque siempre ha sido clara y precisa. Además, nos explican el porqué de cada actividad, dándonos a entender la importancia de lo que estamos trabajando para el desarrollo de Amanda”, expresó.
Al finalizar una de sus sesiones, Amanda identifica colores, supera circuitos de juego saltando y trepando distintos obstáculos, y participa en actividades de memoria reconociendo animales y alimentos. Luego se pone sus zapatillas con una sonrisa, sabiendo que recibirá un sticker como reconocimiento a su esfuerzo. Es un gesto sencillo, pero que simboliza un proceso mucho más profundo: el desarrollo de habilidades, la adquisición de herramientas para enfrentar nuevos desafíos y la construcción de una mayor autonomía.
Historias como la de Amanda reflejan el impacto que tiene la Sala Inclusiva en la vida de niños, niñas y sus familias. Más allá de las terapias, este espacio se ha convertido en una red de apoyo que entrega acompañamiento especializado, orientación y oportunidades de desarrollo para quienes más lo necesitan.
La Sala Inclusiva es una iniciativa gestionada por la Ilustre Municipalidad de Castro, a través de su Dirección de Desarrollo Comunitario, y durante 2026 ya ha permitido que más de 80 usuarios accedan a atención terapéutica especializada, fortaleciendo el compromiso comunal con la inclusión y el desarrollo integral de la niñez.
